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Memorias de licitación con IA: de tres días a una mañana

La memoria técnica es el cuello de botella de cualquier empresa que vive de concursos públicos. No porque sea difícil, sino porque se la come el calendario.

Escrito porGuillermo GómezTrabaja con Inteligencia Artificial en Airbus

Una empresa que se presenta a licitaciones públicas no pierde concursos por precio tan a menudo como cree. Los pierde por no llegar. Cada convocatoria exige una memoria técnica larga, con apartados obligatorios que el pliego enumera uno por uno, y esa memoria la escribe siempre la misma persona: el técnico sénior, que es justo quien menos horas libres tiene. Cuando coinciden dos concursos en la misma semana, hay que elegir a cuál renunciar.

Ese es un problema de capacidad, no de talento. Y es exactamente el tipo de problema que la IA resuelve bien —siempre que se monte con la cabeza.

Por qué copiar y pegar del concurso anterior no escala

El método habitual es abrir la última memoria parecida y adaptarla. Funciona, hasta que deja de funcionar:

  • Cada pliego pide los apartados en su orden y con sus nombres. Adaptar uno viejo significa releerlo entero para comprobar que no falta nada.
  • El histórico bueno está repartido entre carpetas, correos y la cabeza de dos personas.
  • Si el que sabe está de vacaciones o en obra, la memoria no sale.
  • Encontrar los concursos que encajan es otra tarea manual: revisar los portales de contratación uno a uno.

El resultado es una empresa que podría presentarse a treinta concursos y se presenta a diez. No por falta de capacidad técnica para ejecutarlos, sino por falta de horas para redactarlos.

Qué hace la IA aquí, y qué no

Conviene ser preciso, porque aquí es donde la mayoría de proyectos se tuercen. La IA no decide a qué te presentas, no inventa tu solución técnica y no firma nada. Lo que hace es redactar el primer borrador completo a partir de tu propio histórico, con tu plantilla y tus apartados, para que el técnico empiece a trabajar sobre un documento hecho en lugar de sobre una página en blanco.

El objetivo no es que la IA escriba la memoria. Es que el técnico sénior deje de escribir desde cero y pase a revisar, corregir y firmar.

La diferencia importa. Un sistema que intenta sustituir el criterio técnico produce documentos que suenan bien y no dicen nada —y en un concurso público eso se detecta a la primera lectura. Un sistema que parte de tus memorias anteriores hereda tu forma de escribir y tu criterio, porque literalmente sale de ahí.

Cómo se monta, paso a paso

  1. Rastrear los portales de contratación pública y avisar solo de lo que encaja con tu actividad, para que buscar concursos deje de ser una tarea manual.
  2. Cargar tu histórico de memorias: de ahí salen tu forma de escribir, tu criterio técnico y tus soluciones habituales.
  3. Fijar tus plantillas y los apartados que el pliego exige siempre, de modo que no se pueda olvidar ninguno.
  4. Generar el borrador completo, con el formato ya puesto y las secciones en su sitio.
  5. Revisar, corregir y firmar. El control de lo que se presenta sigue siendo del técnico.

El paso tres es el que más se subestima. Un apartado olvidado no es una errata: en muchos pliegos es una exclusión directa. Que la lista de secciones obligatorias sea una regla del sistema, y no algo que alguien tiene que recordar a las once de la noche, es buena parte del valor.

Qué cambió en una empresa real

Una pyme de instalaciones y montajes eléctricos, con un equipo técnico pequeño y toda su facturación dependiendo de concursos públicos, montó exactamente esto. Sus memorias técnicas pasaron de tres días a una mañana: 5× más rápido. Con el mismo equipo presentan más licitaciones, y todo sale en un único formato, completo. El caso está publicado entero en casos de éxito.

Lo interesante no es el múltiplo, es lo que cambió después. El cuello de botella dejó de ser redactar. La pregunta en esa empresa ya no es a cuántos concursos da tiempo, sino a cuáles merece la pena presentarse. Eso es una conversación de estrategia, no de capacidad.

Los datos del pliego no tienen por qué salir de tu red

Una memoria de licitación lleva dentro tu estructura de costes, tus proveedores y tu forma de resolver un proyecto. Es información sensible. No hace falta mandarla a un servidor fuera de Europa para que un modelo la procese: puede quedarse en servidores europeos o correr entera dentro de tu empresa. En contratación pública, además, esa respuesta suele hacer falta por escrito antes que después.

Por dónde empezar

No hace falta un proyecto de seis meses. Hace falta tu histórico de memorias, tus plantillas y la lista de apartados que te piden siempre. Con eso ya se puede generar el primer borrador de verdad y medir cuánto tarda tu equipo en dejarlo listo para firmar. Es lo que hace Nomos. Si esa cifra baja, el resto se decide solo.

Preguntas frecuentes

¿Puede la IA escribir una memoria de licitación completa?

Puede escribir el borrador completo, con tu plantilla, tus apartados y tu forma de redactar, a partir de tus memorias anteriores. Lo que no hace es firmarlo: el técnico revisa, corrige y decide qué se presenta. El objetivo es eliminar la página en blanco, no el criterio técnico.

¿Cuánto se tarda en generar una memoria técnica con IA?

En el caso de una pyme de montajes eléctricos, el trabajo pasó de tres días a una mañana por memoria: unas 5 veces más rápido. La cifra depende de la longitud del pliego y de cuánto histórico haya cargado la empresa, pero el salto grande viene de no empezar de cero.

¿Cómo se evita que se olvide un apartado obligatorio del pliego?

Los apartados que el pliego exige siempre se fijan como regla del sistema, no como algo que alguien tenga que recordar. El borrador se genera con todas las secciones en su sitio, de modo que la revisión consiste en comprobar el contenido, no en comprobar si falta algo.

¿Los datos de mis licitaciones salen de la empresa?

No es necesario. La información puede alojarse en servidores europeos o correr 100% dentro de tu red (on-premise), sin que nada salga. Una memoria contiene costes, proveedores y soluciones técnicas propias, así que conviene tener esa respuesta por escrito desde el principio.

¿Sirve si nos presentamos a pocos concursos al año?

El retorno crece con el número de licitaciones, pero el problema que resuelve aparece antes: que la memoria dependa de una sola persona. Si cuando esa persona no está no sale el documento, el volumen anual importa menos que el riesgo de concentración.

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